martes, 2 de octubre de 2012

La teoría de los 100 dólares

El otro día un amiguete entendido en números me contaba la teoría de los cien dólares para explicarme cómo funciona la economía. La cosa es así:

Un viajante llega a un hotel. Tras dejar cien dólares en recepción, sube para ver si le interesa la habitación. Mientras sube, el de recepción, con esos cien dólares y dando por sentado que se va a quedar, decide pagar la deuda del hotel con el de la lavandería. Este, con el dinero fresco, llama a la carnicería para pagar su cuenta pendiente. El carnicero aprovecha la ocasión para acercarse al hotel y saldar su deuda de cien dólares que perdió apostando con el recepcionista del mismo. El viajante baja en ese momento, no le gusta la habitación, coge sus cien dólares y se marcha. Todas las deudas han sido saldadas.

Personalmente, la economía actual la veo así.

Un viajante llega a un hotel. Tras dejar cien dólares en recepción, sube para ver si le interesa la habitación. Dando por hecho el trato, el recepcionista llama a la lavandería, no sólo le promete saldar la deuda de cien dólares si no que, esperando que el huésped se quede varios días, le hace un pedido de trescientos. En la lavandería, encantados por cómo va el negocio, deciden darse un homenaje y encargan quinientos dólares de la mejor carne, pensando que el hotel va a ser un filón.
El carnicero, que ha recibido un soplo, se apuesta los quinientos dólares y los pierde.
Simultaneamente, el recepcionista, preocupado porque el viajante no baja, sube a la habitación para descubrir que se ha ido por la ventana con la tele de la habitación. Horrorizado, baja a ver el billete de cien dólares, que resulta ser falso.
Mientras el recepcionista está hablando por teléfono con la policía, por la puerta entra el de la lavandería, con una sonrisa de oreja a oreja y una factura de cuatrocientos dólares.

La mañana, que empezó con una deuda de cien dólares, termina con todos debiendo cuatro veces más.

Menos el viajante, claro.