martes, 15 de enero de 2013

Lo legal y lo moral

Con el ex trabajo ya del señor Güemes en Unilabs, hemos escuchado por tierra, mar y aire que lo que hacía no era ilegal, aunque muchas voces lo criticaban por inmoral y poco ético. Hoy vamos a hacer un cursillo rápido de cosas que, igual muchos políticos no, pero el resto de los mortales, aun sabiendo que son legales, las consideramos inmorales.

Ser ex Consejero de Sanidad en Madrid, privatizar una parte y, años después, trabajar en una empresa que se aprovecha de esa privatización: Legal, pero inmoral.

Enrollarte con la ex novia de tu mejor amigo días después de que ella lo deje: Legal, pero inmoral y peligroso para la integridad física.

Destruir un banco, estar considerado entre los cinco peores dirigentes del mundo y ser contratado por la mayor empresa de telefonía española: Legal, inmoral y de chiste malo.

Levantarte cada mañana para orinar desde tu ventana hacia tu jardín privado, a la vista de los vecinos: Legal, inmoral y con cierto riesgo de caer, matarse y ser el cachondeo de los próximos lustros de la comunidad.

Ser el máximo responsable de Parques Nacionales e irte de caza a una finca que comprende parte de un Parque Nacional: Legal, inmoral y letal para los bichos que viven por allí.

Sacar la basura justo cuando ha pasado el camión o en festivo:Legal, inmoral y una guarrada. Y no estoy mirando a nadie.

Montar una Comisión de Investigación para un caso de corrupción por, por ejemplo, repartir fraudulentamente dinero de EREs en Andalucía y que no lleguen a nada: Legal, inmoral y de un morro del tamaño del peñón de Gibraltar.

Quitar el aparcamiento a alguien, sabiendo que estaba esperando antes que tú: Legal también, inmoral y susceptible de encontrarse el coche rayado artísticamente.

Utilizar fondos europeos para el desarrollo del empleo para financiar un partido politico y llegar a un acuerdo para que no entre nadie en la cárcel: Legal, inmoral e incomprensible para la mayoría de la gente. Qué sabrá la gente.

Como ven, amigos políticos, en general no es tan difícil descubrir que una cosa, puede ser legal, pero también puede ser de una inmoralidad supina. Y, a lo mejor, esperamos de ustedes, no sólo que cumplan con la legalidad, faltaría más, sino que además sus actos sean morales. Es difícil cambiar a estas alturas, lo supongo, pero empiecen por algo sencillo, no sé, dejen de mearse desde la ventana y, a partir de ahí, ya veremos.