jueves, 12 de abril de 2012

Culpables

Tras analizarlo detenidamente, un grupo de investigadores ha llegado a la conclusión cierta de que la crisis no es producto de las sub-prime, de la avaricia en los mercados, de las agencias de calificación ni de la incapacidad de los gobernantes del mundo entero.

El estudio, que incluye complicados algorítmos matemáticos, encuestas telefónicas aleatorias y lectura de cartas, ha ido siguiendo el hilo de la catástrofe que nos ha caido encima hasta llegar al verdadero instigador de la ruina económica en la que nos encontramos.

Vitaldent. Todo los indicios les ha llevado a la misma organizacion.

Vitaldent es una empresa que se dedica a arreglar los problemas dentales de los ciudadanos. Pero ¿Porqué esta organización ha decidido organizar este desastre?

El estudio es claro. La concienciación del mundo occidental con la higiene dental, incluido los anuncios de television anunciando dentríficos cada vez más eficientes, ha provocado que cada vez haya menos caries, menos endodoncias y, por supuesto, menos extracciones.

La empresa (Vitaldent) al ver peligrar su lucrativo negocio decidió un audaz plan. Destruir el estado del bienestar con el objetivo de provocar más problemas dentales.

¿Cómo? El estudio continúa. Al leer las noticias enconómicas, las decisiones de los políticos y las barbaridades que sueltan justificando lo injustificable, obliga a que el ciudadano medio, inconscientemente, realice dos acciones:

A) Rechinar de dientes: Con esta acción, se desgasta el esmalte natural, provocando pequeñas caries a 30 pavos cada una en la citada empresa.

B) Quedarse Boquiabierto: Al tener la boca abierta tanto tiempo, la mandíbula sufre un estress haciendo que las muelas inferiores se muevan ligeramente de su sitio, lo que obliga a una carísima reestructuración dental.

Vitaldent es la empresa culpable. El estudio no miente, o miente lo mismo que los demás estudios.

Conocer al culpable no soluciona el problema, pero por lo menos no acusemos a políticos, agencias de calificacíon, bancos, mercados. Seamos justos.

Los mayas se extinguieron por las caries como puños que tenían. Por eso, locos de dolor y furiosos con su suerte, decidieron decir lo del fin del mundo. De esto no hay ningún estudio, pero si queréis me lo invento también.

Un saludo.

P.D. El gasóil a 1,40. Su prima.

lunes, 2 de abril de 2012

Presupuestos

Tras los presupuestos generales del estado, el gobierno se propone sacar un anuncio en televisión, para promocionar sus bondades.

La primera imagen es la de una carretera por la que pasa un enorme mercedes negro. Una vez dentro del coche vemos las manos del protagonista sobre el volante, en su muñeca derecha, lleva un rólex parecido al del líder sindical. El hombre va silbando una canción, se le ve feliz.

Una voz en off le dice: "Se le ve contento, ¿es ahorrador?" a lo que el protagonista responde "No, amigo. Yo soy defraudador" Tras la declaración, el protagonista ríe mientras una rubia de unos veinte años menos, sentada a su lado (probablemente su sobrina) le ríe la gracia mientras pone ojitos a cámara para ver si se relanza su carrera como actriz. Suena una alegre musiquilla mientras una voz en off nos dice: "Cada año son más los que defraudan, ¿Y tú qué eres? ¿Trabajador o defraudador?". Volvemos al coche y el protagonista, con su mano derecha en la pierna de la rubia (el coche es automático y puede permitirse ese lujo), dice mirando a cámara "Yo soy defraudador"

Ya desde la carretera, vemos como el coche se va perdiendo en el horizonte. En la pantalla de la tele se lee:

"Si, además de defraudar, puede usted conducir con cuidado, esto va a ser la leche. Gobierno de España."

P.D. En el arcén había dos extras. No eran importantes, eran una pareja intentando decidir si hacer la declaración conjunta o por separado, a ver cuál les salía a pagar menos.

P.D. 2 También subió la luz, ene menos dos, dijo el ministro Soria. Cuando tienen razón, tienen razón.

viernes, 30 de marzo de 2012

Viernes

Los viernes solían ser buenos días. Tenías dos días por delante para hacer un montón de cosas, ir al cine, de compras, de cena con los amigos, al fútbol, intentar superar el récord de estancia seguida en un sofá...

Los gobiernos, en su infinita sabiduría, y teniendo en cuenta cómo está el patio, decidieron, hace tiempo, fastidiarnos los viernes. Ahora los viernes son los días en los que nuestros políticos nos dicen que estamos al borde del Apocalipsis y nos proponen medidas para evitar transformarnos en Mordor. Hoy toca presupuestos.

Eliminado pues el viernes como día estupendo, tenemos que buscar otro, fuera de sábado y domingo, que lo sustituya.

El lunes no puede ser, es cuando te incorporas al trabajo, si tienes, y hay que ser muy retorcido para ir con alegría. Los únicos que van de esa forma son los mismos que no lloraban el primer día de colegio. Gente poco fiable y a la que conviene evitar.

¿El martes? Bueno, se te ha pasado el sofocón de volver al trabajo, pero todavía nos queda casi la semana entera de duro esfuerzo, no, los martes no.

¿Miércoles? No parece mal día, lo suficientemente alejado del lunes y lejos aún del recientemente fastidiado viernes. Lo malo del miércoles es que no puedes hacer lo que hacías los viernes, si acaso ir al cine por lo del día del espectador. No llega al nivel, es como un suplente con aspiraciones de titular.

El jueves nunca fue un mal día. Era, como si dijéramos, el previo al súper día de la semana, el viernes. Por desgracia, el jueves sigue siendo el día previo al viernes, que ahora es un día de mal agüero.

Eliminados los días de diario, nos quedan sábado y domingo. El domingo es un día un poco deprimente, al día siguiente tienes que trabajar, así que sólo nos queda el sábado.

Decidido pues. A partir de ahora, el sábado, tendrá la doble función de sábado y de viernes. Cuando toca apretarse el cinturón, toca apretarse el cinturón, incluido con los días que molan.

Me dice un compañero que él, los sábados, hace limpieza en casa, va a Mercadona a comprar y visita, sábado sí y sábado no, a sus suegros. Tendremos que seguir pensando.


Los mayas predicen el fin del mundo para el 21 de diciembre, curiosamente, cae en viernes.

viernes, 16 de marzo de 2012

Mi pesadilla

La conocí mucho más delgada.
No es que estuviera prendado de ella, pero, a medida que me hacía mayor, más me daba cuenta de que, si evidentemente no era amor, sí era necesidad. La necesitaba.
Luego, durante años, convivimos juntos, y admito que nunca le hice demasiado caso. La usé y punto, sin preocuparme demasiado por las consecuencias de mis actos. No me culpo por ello, en esa época, todos somos bastante insensibles, miramos más para nosotros mismos.
Después ya sabéis lo que pasó.
Se fue haciendo gorda, cada vez más gorda, gordísima. Se transformó en un ser deforme al que seguía necesitando. La seguía usando igual o más que cuando no era así.
Ahora es un monstruo irreconocible, que me asfixia, que me obliga a vivir prácticamente para ella, que no tiene piedad de mí, quizá en venganza por los años en los que la usaba y la ignoraba a partes iguales.
He intentado librarme, he buscado alguna salida, algo que me haga respirar de nuevo. Lo he hablado con amigos que, curiosamente, están en mi misma situación, pero no es posible. Mi vida está organizada en torno a ella, y no sé cómo salir de ese círculo vicioso.
Hace tres días que no la veo, pero no me engaño, aunque quizá gane una pequeña batalla, la guerra siempre la perderé. Mañana no podré evitar ir a verla. Y a usarla.
Conozco a muchos en una situación parecida, pero no es consuelo, la verdad.
Personalmente, la que uso es la súper de 95 octanos. Otros usan diésel, no importa el nombre, todos somos cautivos de ella.
Ya que voy, compraré leche que se está acabando

lunes, 12 de marzo de 2012

Gruñones

Al poco de nacer, y pasado el tiempo preceptivo en el que somos una bola a la que pellizcar y felicitar cada vez que eructa, los padres tienen la difícil tarea de transformarnos en seres humanos. Para ello nos corrigen permanentemente. Al ser la tarea muy pesada, pocos años después se unen los profesores que, mientras nos educan, también nos intentan transformar en algo más que bultos sospechosos.
Luego, en la adolescencia, aparece la novia/o que, una vez pasado el tiempo prudencial de acoplamiento (de la pareja, se entiende), nos corrige de los pequeños defectos que tenemos. A tu pareja añádase al amigo/a que ha madurado antes que tú e intenta ponerte a su nivel.
Creces y, si tienes suerte, encuentras un trabajo. Ahí se une al carro el jefe. Este te regaña, corrige y toca las narices por instinto.
A todos estos, hay que añadir al hermano mayor, la tía soltera ….
Y, cuando creías que nadie se iba a subir al carro, tenemos un nuevo integrante de tus educadores perpetuos. El político regañón.
Este nuevo espécimen ha nacido hace poco. Su función consiste en legislar y al mismo tiempo decirnos que las medidas que toma las hace por nuestra mala cabeza. Nos trata como a niños a los que hay que educar explicándoles todas las cosas que haces mal. Y por la cantidad de regañinas que nos estamos llevando últimamente, parece que hacemos muchas cosas mal. Pues bien, se acabó.
A partir de hoy juro solemnemente que no voy a permitir a nadie que me diga si lo que hago está bien o mal. A nadie. Nadie en este mundo tendrá derecho a corregirme. Mis errores serán míos y no objeto de debate de medio mundo. Nadie tendrá el derecho de regañarme. Nadie en el mundo…
Bueno, quizá a mi mujer sí la deje, ella lo hace por mi bien. Y a mi madre también, no vaya a fastidiarle la diversión, bueno y a mi jefe, total, él no iba a dejar de regañarme… Por otro lado mis amigos lo hacen con cariño, así que también les dejaré, y el perro del vecino me ladra, pero es porque paso cerca de la puerta así que tampoco podré evitarlo. El kiosquero tiene toda la razón, no puede ser que le pida que me guarde la cartilla del periódico y luego no aparezca en dos semanas.
Mi médico de cabecera no me regaña a mí, es más bien regañar a mi genética, así que no cuenta. Al panadero tampoco lo cuento, nos regañamos a medias. Con mi vecino también es mutuo y además relaja, en el fútbol es lógico que tus compañeros te griten y tú a ellos, al taxista de la estación le jode que le hagas llevarte a cien metros y te lo tendrás que comer, y a la de la carnicería o la matas o te aguantas que te regañe.
El policía que grita que tires está haciendo su trabajo, el dentista lo hace, pero por cuidar tu salud dental, lo que no es normal es que pise justo cuando ha terminado de fregar la mujer de la limpieza, así que también tiene su lógica y…
Bueno, mira, porque se suba uno más al carro tampoco nos vamos ahora a romper las vestiduras. Sean bienvenidos los políticos gruñones.
Total, les pienso hacer el mismo caso que al perro de mi vecino…

lunes, 5 de marzo de 2012

Mayas, venid ya, please

Queridos Mayas, una cosita:

Venid, acabad con nosotros antes de tener que chuparnos la campaña electoral.

Venid, no permitáis que nuestros últimos días en la tierra sea escuchando la pelea de patio vecinal de cada 4 años.

Venid, ya sea en forma de Hidra gigante, dragón furioso o jinetes del apocalipsis, y, si no tenéis caballo, venid andando, pero venid.

Que un fuego purificador acabe con toda esta movida.

Que una fina lluvia se transforme en un océano que arrase con todo. Y, si puede ser:

A.- Permitidnos primero ver cómo las agencias de calificación perecen entre horribles sufrimientos.

B.- Después estaría bien que acabárais con los más guapos. Sé que eso me incluye, pero así es la vida. Sería injusto ser feo y caer de los primeros.

B.- Dejad mudo al primer científico que diga "yo ya lo sabía". Encima que vamos a perecer no vamos a tragarnos al enterado de turno.

C.- Si puede ser, el fin del mundo en dolby sourround y en 3D. Dejadnos extinguirnos con elegancia

D.- Intentad, en la medida de lo posible, que haya conexión Wifi y 3G hasta el último momento. Los últimos tuits serán para recordar. Aunque, si morimos, poco vamos a recordar. Al menos nos extinguiremos descojonados.

Y si resulta que es mentira, que el fin del mundo no toca, disculpad las molestias.

Con cariño:

Votante hastiado.