miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fútbol y política.

Aclarar que soy del Madrid. No lo elegí yo, nací así (en Madrid) y es mi problema. Vivo en Málaga desde que era un crío y, evidentemente, le tengo cariño al club de la ciudad que considero mía.

Dicho lo cual, no deja de asombrarme lo que está sucediendo en estos días con el Málaga y su sanción por parte de la UEFA. No voy a entrar a valorar si esa sanción es desproporcionada, aunque parece que sí, o si el problema es que es un equipo pequeño y lo están utilizando de cabeza de turco. Lo que me parece lamentable es la capacidad de aprovechamiento que tiene un político de cualquier situación.

Hoy, miércoles, todos los partidos políticos se han puesto de acuerdo para parar esta sanción. El PSOE e IU interpelaban al alcalde para que hablara con Montoro para que solucionara el tema con Hacienda, paralelamente, el Alcalde mandaba una carta a Platiní, el capo de la UEFA, diciéndole que parara este atropello. Y va a hablar con Montoro. Unanimidad.

Unanimidad en sacar el máximo rédito político del lógico enfado del malaguista que ve cómo le están sacando, igual injustamente, del sueño del mejor año de la historia de su club. Y en mi opinión, esto no es serio.

Lo que tendría que hacer el Alcalde y la oposición, en vez de encendidos discursos, cartas y demás, es enterarse de qué pasa exactamente y, de paso, explicarnos al resto de los mortales si el propietario del club ha cumplido o no ha cumplido con sus obligaciones.

Lo que tendría que hacer la clase política es evitar que los clubes de fútbol sean entidades opacas con deudas multimillonarias y métodos que más parecen sacados de una película de gansters, lo que permite que unos tengan sanciones y otros no.

Lo que tendría que hacer la clase política en Málaga es ser igual de veloz en otras cosas que pasan en la ciudad y que nos afectan a todos. Esa unión que han demostrado hoy no se la recuerdo en ningún tema.

Lo que tendría que hacer la clase política es dejar de mirar estos temas con la calculadora de réditos electorales y dedicarse a gobernar o ejercer la fiscalización del gobierno en la oposición, que para eso les pagamos. Y mucho.

Y por supuesto, lo que tendría que hacer el Málaga C.F. es cumplir con la precisión de un reloj atómico con sus compromisos de pago. Siempre he oído decir que en casa del pobre es donde se tiene que estar más asegurado. Pues eso.

Ojalá le quiten la sanción al Málaga, es injusto que sancionen a unos y a otros no. Ojalá cumpla con sus compromisos, como hacemos todos, y esto se quede en un simple mal rato y ojalá los políticos de mi ciudad le pillen el gusto a esto de movilizarse juntos para hacer cosas.

Ojalá.